martes, 4 de septiembre de 2007

LAS CICATRICES DE LOS CLAVOS.

Esta es la historia de un muchachito que tenía un mal carácter. Su padre le dió una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debería clavar uno detrás de la puerta.
El primer día, el muchacho clavó 37 clavos. Durante de los días que siguieron, a medida que aprendía a controlar su temperamento, clavaba cada vez menos. Descubrió que era más fácil dominase que clavar detrás de la puerta.
Llego el día en que pudo controlar su carácter durante todo el día. Su padre le sugirió que retirara un clavo por día que lograra dominarse.
Los días pasaron, y pudo anunciar a su padre que no quedaban clavos por retirar. El hombre lo tomo de la mano, lo llevo hasta la puerta y le dijo: "Has trabajado duro, hijo mío, pero mira esos hoyos en la madera: nunca más será la misma. Cada vez que pierdes la paciencia, dejas cicatrices como las que aquí ves. Puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero la cicatriz perdurara para siempre.

Texto extraido del libro: "La culpa es de la vaca"... 2006, Jaime Lopera Gutiérrez y Maria Ines Bernal Trujillo. Bogotá Colombia.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Esta fabula esta buenisima! la verdad que me hizo pensar mucho y me sirve en los momentos criticos a controlarme y no hacer o decir cosas de las que despues me voy a arrepentir. Esto es lo que se llama poseer inteligencia emocional, chicos a los que puedan indagar sobre este tema aprovecho para pasar el chivo... esta poniendose de moda por decir de algun modo, pero es muy importante para mejorar en ciertos aspectos nuestra calidad de vida tener conocimiento sobre este tipo de Inteligencia descubierto en estos últimos tiempos!
Saludos!!!!!