Ayer sábado se celebro el Día Mundial del Turismo que, tal como viene batallando la Organización Mundial del Turismo (OMT) desde hace tiempo, tiene como tema primordial el de afrontar el reto del cambio climático. Este año el país anfitrión fue Perú, donde en la ciudad de Lima, debatieron los planteos sobre turismo y cambio climático y sus aplicaciones locales.
Entre otras cosas, este organismo internacional (OMT) busca concretar medidas que permitan usar nueva tecnología, conseguir financiación para los países más carenciados y contribuir desde la industria con los planes de Naciones Unidas para hacer frente al cambio climático. "La solución a estos problemas requiere un urgente cambio de comportamiento en la población en general. El turismo puede alentar dicho cambio mediante el uso responsable de los recursos energéticos y naturales", señaló en una oportunidad Mercedes Aráoz Fernández, ministra de Comercio Exterior y Turismo de Perú, mientras que Taleb Rifai afirmó que "el Día Mundial del Turismo es una buena ocasión para insistir en la responsabilidad que corresponde al sector".
Entre otras cosas, este organismo internacional (OMT) busca concretar medidas que permitan usar nueva tecnología, conseguir financiación para los países más carenciados y contribuir desde la industria con los planes de Naciones Unidas para hacer frente al cambio climático. "La solución a estos problemas requiere un urgente cambio de comportamiento en la población en general. El turismo puede alentar dicho cambio mediante el uso responsable de los recursos energéticos y naturales", señaló en una oportunidad Mercedes Aráoz Fernández, ministra de Comercio Exterior y Turismo de Perú, mientras que Taleb Rifai afirmó que "el Día Mundial del Turismo es una buena ocasión para insistir en la responsabilidad que corresponde al sector".
En un post anterior se hizo referencia a los problemas denominados estructurales, que significan y como deben ser abordados. En Santa María no estamos exentos de éstos. El cambio climático es un fenómeno mundial y un problema estructural que esta siendo tratado por diversos sectores y organismos de la sociedad.
Santa María, una ciudad aparentemente turística, debe reflexionar sobre responsabilidad que tiene el turismo en el cambio climático; reflexionar sobre cómo puede aportar para detener o atenuar este fenómeno.
Comenzar por un cambio de comportamiento en la población es el primer paso. Pero, ¿ qué hacemos mal los santamarianos que contribuimos al cambio climático y debemos dejar de hacerlo? Somos una ciudad pequeña, comparado con las grandes urbes mundiales que son las verdaderas responsables del fenómeno. A simple vista y con aguda observación se puede decir que una ciudad por más pequeña que sea, consume productos industrializados y eso basta para asignarle una mínima responsabilidad en el cambio climático. Sin embargo, la gran responsabilidad no pasa por ese punto. Como el lector seguramente ya lo ha intuido, la gran responsabilidad es: el agujero (open pit) de mas de 2 Km de diámetro que tenemos a unos cuantos kilómetros de nuestra ciudad, el consumo de miles de millones de litros de agua por día, el fenomenal embalse de aguas contaminadas (dique de colas), etc. Con señalar estas responsabilidades no se quiere hacer alusión a contaminación que es otro tema, sino a un aporte al fenómeno negativo de cambio climático mundial.
Si Santa María busca hacer del turismo un modo de vida, ser una ciudad turística y que para el gobierno municipal sea una política de estado, debe reflexionar, como así invita a hacerlo OMT.
Santa María, una ciudad aparentemente turística, debe reflexionar sobre responsabilidad que tiene el turismo en el cambio climático; reflexionar sobre cómo puede aportar para detener o atenuar este fenómeno.
Comenzar por un cambio de comportamiento en la población es el primer paso. Pero, ¿ qué hacemos mal los santamarianos que contribuimos al cambio climático y debemos dejar de hacerlo? Somos una ciudad pequeña, comparado con las grandes urbes mundiales que son las verdaderas responsables del fenómeno. A simple vista y con aguda observación se puede decir que una ciudad por más pequeña que sea, consume productos industrializados y eso basta para asignarle una mínima responsabilidad en el cambio climático. Sin embargo, la gran responsabilidad no pasa por ese punto. Como el lector seguramente ya lo ha intuido, la gran responsabilidad es: el agujero (open pit) de mas de 2 Km de diámetro que tenemos a unos cuantos kilómetros de nuestra ciudad, el consumo de miles de millones de litros de agua por día, el fenomenal embalse de aguas contaminadas (dique de colas), etc. Con señalar estas responsabilidades no se quiere hacer alusión a contaminación que es otro tema, sino a un aporte al fenómeno negativo de cambio climático mundial.
Si Santa María busca hacer del turismo un modo de vida, ser una ciudad turística y que para el gobierno municipal sea una política de estado, debe reflexionar, como así invita a hacerlo OMT.




